Las urbanizaciones de Chiva vuelven a denunciar la falta de limpieza viaria mientras aseguran que la barredora apenas aparece fuera del casco urbano. Los residentes afirman que pagan las mismas tasas de basura y reciclaje, pero consideran que no reciben los mismos servicios municipales.
La limpieza viaria vuelve a convertirse en uno de los principales motivos de malestar entre los vecinos de las urbanizaciones de Chiva. Residentes de zonas como Carambolo, Olimar, El Bosque, Calicanto, Sierra Perenchiza, La Loma y otras urbanizaciones denuncian que el servicio de barrido mecánico es prácticamente inexistente, mientras que en el núcleo urbano de Chiva las calles continúan limpiándose con normalidad.
Según explican numerosos vecinos, la presencia de la barredora en las urbanizaciones se ha convertido en un auténtico acontecimiento. Cada vez que el vehículo municipal aparece por alguna calle, los residentes graban vídeos, hacen fotografías y las comparten en los grupos vecinales de WhatsApp con sorpresa, alegría e incluso cierta ironía. Sin embargo, esa imagen dura poco. La sensación general es que la máquina desaparece durante largos periodos y que sus apariciones son excepcionales.
Una barredora que, según los vecinos, permanece parada
Las quejas apuntan a que la barredora municipal permanece habitualmente estacionada en la nave del Ayuntamiento y apenas presta servicio en las urbanizaciones.
El funcionamiento habitual requiere un conductor y un operario con sopladora para realizar correctamente el barrido, en la práctica, ese operativo rara vez se desplaza a las zonas residenciales alejadas del casco urbano.
Los residentes sostienen que esta situación contrasta con el servicio que observan diariamente en el pueblo de Chiva, donde la limpieza viaria continúa realizándose de forma mucho más frecuente.
Los vecinos recuerdan que pagan las mismas tasas
Uno de los argumentos que más se repite entre los afectados es que todos los propietarios abonan las tasas municipales de basura y reciclaje con independencia de dónde residan.
Los vecinos consideran que esos pagos deberían traducirse en unos servicios públicos equivalentes para todo el término municipal.
Además, recuerdan que la limpieza viaria forma parte de los servicios municipales previstos y reclaman que se cumpla con la misma regularidad en las urbanizaciones que en el casco urbano.
«Solo aparece en momentos muy concretos»
Entre los residentes existe la percepción de que la barredora realiza visitas puntuales en determinadas fechas, especialmente en periodos previos a procesos electorales o durante jornadas muy concretas, aunque aseguran que después vuelve a desaparecer durante meses.
Esta circunstancia ha generado un creciente sentimiento de abandono entre quienes viven en las urbanizaciones, donde la acumulación de hojas, tierra y suciedad en muchas calles se ha convertido en una imagen habitual.
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¿Dos tipos de vecinos en Chiva?
El malestar va más allá de la limpieza. Diversos representantes vecinales consideran que existe un trato desigual entre quienes viven en el casco urbano y determinadas zonas como La Loma del Castillo y quienes residen en urbanizaciones como Carambolo, Olimar, El Bosque, Calicanto, Sierra Perenchiza o La Loma.
La sensación que trasladan muchos residentes es clara: todos contribuyen económicamente al sostenimiento de los servicios municipales, pero no todos reciben la misma atención.
Esa percepción resulta especialmente llamativa porque el actual equipo de gobierno ha defendido en numerosas ocasiones su compromiso con las urbanizaciones. Sin embargo, distintas juntas directivas vecinales mantienen que la realidad diaria no coincide con ese discurso y continúan reclamando una mejora efectiva de los servicios básicos.
Los vecinos anuncian que seguirán vigilando el servicio
Las asociaciones vecinales aseguran que continuarán documentando cada actuación relacionada con la limpieza viaria y harán un seguimiento del cumplimiento de los servicios municipales.
Cada nueva aparición de la barredora seguirá siendo registrada y compartida entre los vecinos, no como una anécdota, sino como un indicador de un servicio que consideran insuficiente.



















