Bernardo “Berna” Hernández Ortiz, el valenciano que domina la doma vaquera

Hablar de Bernardo Hernández Ortiz, conocido en el mundo ecuestre como “Berna”, es hablar de trabajo, constancia y pasión por la doma vaquera. Desde la Hípica Dehesa de Monte Andrés, el jinete valenciano continúa consolidándose como una de las grandes referencias nacionales de esta disciplina, llevando el nombre de la Comunidad Valenciana a lo más alto del panorama ecuestre español.

Berna acumula una trayectoria espectacular a nivel nacional. Fue cuarto de España en 2017, 2018 y 2019, además de lograr una meritoria séptima posición nacional en 2023, resultados que lo convierten en uno de los grandes referentes valencianos de la disciplina.

Pero más allá de los títulos y clasificaciones, quienes conocen a Bernardo Hernández destacan sobre todo su manera de entender el caballo, la equitación y la doma vaquera como una auténtica forma de vida.

“Mi pasión por el caballo nació conmigo. Desde muy pequeño, cada vez que veía un caballo me quedaba mirándolo con la boca abierta”, recuerda Berna, quien encontró en la doma vaquera la disciplina que acabaría marcando su vida profesional y personal.

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Su historia comenzó en la doma vaquera casi por cercanía, pero pronto aquella afición se convirtió en una pasión absoluta. La formación constante, las horas de trabajo y la evolución deportiva hicieron el resto hasta convertirlo en uno de los nombres más respetados del circuito nacional.

Además de la doma vaquera, Bernardo también ha practicado otras disciplinas como salto, doma clásica y alta escuela, algo que le ha permitido desarrollar una visión mucho más completa de la equitación.

“Cada vez me gusta más la doma clásica y la alta escuela. Todo suma y todo ayuda a mejorar”, asegura el jinete valenciano.

Uno de los aspectos más curiosos de su trayectoria es su formación académica. Berna estudió Psicología y realizó un máster en esta especialidad, unos conocimientos que hoy aplica diariamente en el trabajo con los caballos.

“La psicología me ha ayudado muchísimo a entender el comportamiento del caballo, sus reacciones y cómo comunicarme mejor con ellos. Al final esto es un binomio: jinete y caballo tienen que acabar siendo uno”, explica.

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Para Berna, esa conexión emocional y mental es precisamente una de las claves de la doma vaquera, una disciplina que define como “el trabajo del campo llevado a la pista”.

“La doma vaquera nace de las maniobras que se hacían con el ganado bravo y después se adaptaron a la competición. Lo bonito es que cada jinete puede mostrar su sello personal”, comenta.

Y precisamente ese sello propio es el que le permitió firmar uno de los momentos más importantes de su carrera: convertirse en el primer jinete no andaluz en ganar un Gran Premio en Jerez de la Frontera, un hito histórico dentro de una disciplina tradicionalmente dominada por Andalucía.

“Fue uno de los momentos más bonitos de mi vida. Con el paso de los años todavía le doy más importancia”, reconoce emocionado.

El crecimiento de la doma vaquera valenciana es otro de los aspectos que más ilusionan a Berna, quien considera que la Comunidad Valenciana vive actualmente uno de sus mejores momentos a nivel ecuestre.

“La afición que hay en Valencia es impresionante y cada vez salen más jinetes con muchísimo nivel. Hay que sentirse orgullosos y seguir potenciándolo”, afirma.

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Además de competir, Bernardo Hernández dedica gran parte de su tiempo a la enseñanza, impartiendo clases y clinics a una amplia cantera de alumnos valencianos. Para él, enseñar es otra de las grandes satisfacciones que le ha dado el caballo.

“Lo que más disfruto es ver evolucionar a mis alumnos y que cada uno saque su propia personalidad montando. Quiero que aprendan de todos, pero que no imiten a nadie”, explica.

Entre esos alumnos destaca también Mario, un joven apasionado del caballo que incluso llegó a trabajar en una yeguada de caballos españoles en California, experiencia que refleja cómo la nueva generación valenciana sigue creciendo dentro del mundo ecuestre.

Durante la jornada en la Hípica Dehesa de Monte Andrés, Berna mostró además parte de su metodología de trabajo con Cuarzo de Río Frío, un joven caballo de cinco años propiedad de Carlos Ramiro, donde dejó clara su filosofía basada en la calma, la conexión y el respeto hacia el caballo.

“Hay que conseguir que el caballo se entregue a nosotros por convencimiento, no por obligación”, resume.

Con humildad, experiencia y una enorme pasión por el caballo, Bernardo “Berna” Hernández Ortiz se ha convertido en uno de los grandes embajadores de la doma vaquera valenciana, demostrando que el talento y la tradición ecuestre de la Comunidad Valenciana ya compiten de tú a tú con cualquier rincón de España.

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