En la cuadra de Simón, entre caballos jóvenes y el sonido constante del trabajo diario, se respira pasión, disciplina y una clara apuesta por el futuro de la doma vaquera. Allí nos recibe Carla Siges, amazona valenciana que ya empieza a dejar huella a nivel nacional.
A pesar de su juventud, Siges acumula resultados que avalan su progresión. Este año ha logrado un meritorio sexto puesto en el Campeonato de España en categoría Juveniles 0*, un resultado que valora positivamente, aunque sin conformismo:
“Estoy bastante contenta, pero también pienso que podría haber salido mejor. Al final siempre vamos a por más”, afirma con determinación.
Competir para crecer
Carla compite habitualmente en la Comunidad Valenciana, pero reconoce que Andalucía es una referencia imprescindible en su disciplina:
“Intento siempre que puedo bajarme a Andalucía porque hay más gente, más competitividad. Es donde más se ve este mundo”.
Esa exigencia competitiva no está reñida con la gestión emocional. La amazona lo tiene claro: los nervios forman parte del proceso, pero no condicionan su rendimiento en pista.
“Antes de competir estoy súper nerviosa, pero cuando me subo al caballo se me pasan. Ahí ya está todo hecho”.

La fuerza de la cantera valenciana
El crecimiento de la doma vaquera en la Comunidad Valenciana es evidente, y Carla forma parte de esa nueva generación que está ganando protagonismo.
“Después de Andalucía, Valencia es de las comunidades que más se escucha. Hay gente muy buena y también mucha afición”.
Sin embargo, también reivindica la diversidad dentro del sector: competición, afición y pasión conviven en un mismo espacio.
Vocación desde pequeña
Su historia con la doma vaquera no es casual. Aunque comenzó en doma clásica, pronto tuvo claro cuál era su camino:
“Desde pequeña decía que lo quería a la vaquera. Me impactaba, me salía del corazón”.
Ese vínculo se materializa en su caballo, al que ha criado prácticamente desde los seis meses. Un ejemplar cruzado de lusitano que ha acompañado toda su evolución:
“Lo he hecho desde cero con la ayuda de Simón. No es el típico caballo vaquero, pero cuando se entregan, lo hacen todo”.

La importancia del maestro
En su desarrollo ha sido clave la figura de su entrenador:
“Simón es buena persona al 200%. Es un jinete increíble, pero aún mejor maestro”.
Una afirmación que refleja el papel fundamental de la enseñanza en un deporte donde la técnica y la sensibilidad deben ir de la mano.
Trabajo desde la base
La jornada en la cuadra continúa con ejercicios técnicos: piruetas, apoyos, trabajo al galope… pero también con la formación de nuevos caballos. Durante la visita, Carla presenta un potro de apenas dos años y medio, propiedad de Guillermo Díaz Antolín, que ya muestra una sorprendente evolución.
“Aquí aprendemos la base desde cero. Cada caballo es un mundo y trabajar con tantos potros nos ayuda a saber cómo afrontar distintas situaciones”, explica.
Mirando al futuro
Con ambición, disciplina y una clara identidad, Carla Siges representa el crecimiento de la doma vaquera en la Comunidad Valenciana. Una amazona que combina talento, trabajo y pasión, y que ya ha comenzado a hacerse un hueco entre las mejores.
El camino no ha hecho más que empezar. Y, como ella misma dice, siempre irá “a por más”.











