Hay símbolos que trascienden el paso del tiempo y representan el alma de un pueblo. La Real Senyera es, sin duda, uno de ellos. Cada vez que recorre las calles de Valencia o preside un acto institucional y cultural, lo hace envuelta en una historia que se remonta a siglos atrás. Pero junto a la enseña histórica existe otra bandera que, desde hace décadas, desempeña un papel fundamental: el facsímil que custodia Lo Rat Penat, protagonista de innumerables actos valencianistas y que continúa siendo portada con el mismo respeto y solemnidad.
Con motivo de uno de estos actos, Ecos de Valencia ha conversado con Mónica González, encargada de preparar y custodiar esta emblemática enseña dentro de la histórica entidad cultural valenciana.
Mónica explica que su labor consiste en velar por la conservación de la bandera y tenerla preparada para cada una de sus salidas.
«Yo soy la encargada en Lo Rat Penat de llevar la señera, de prepararla. El presidente de Joventut es quien normalmente la porta en las procesiones, aunque hoy no ha podido hacerlo por motivos laborales.»
La bandera que actualmente preside la mayoría de los actos de Lo Rat Penat no es la original. Se trata de un facsímil confeccionado en 1991, realizado para sustituir en las salidas públicas a la histórica réplica de 1923, cuya conservación aconsejaba limitar su uso debido al deterioro natural de sus tejidos. La enseña de 1923 permanece custodiada en la sede de la entidad y únicamente se exhibe en ocasiones muy excepcionales.
Precisamente, aquella bandera de 1923 fue una iniciativa impulsada por Lo Rat Penat para disponer de una reproducción fiel de la Real Senyera municipal y poder presidir los actos valencianistas sin comprometer la conservación de la enseña histórica de la ciudad. Con el paso de los años llegó a adquirir una enorme relevancia simbólica, hasta el punto de que incluso fue utilizada en numerosos actos oficiales cuando la bandera histórica permanecía protegida por razones protocolarias y de conservación.
Para Mónica, el privilegio de custodiar esta bandera supone mucho más que una responsabilidad.
«Es todo un orgullo como valenciana.»
Una emoción que resume en pocas palabras cuando se le pregunta qué significa desempeñar esta función.
«Poder cuidar una seña tan identitaria nuestra.»
Durante la conversación recuerda además uno de los aspectos históricos que más le emociona de la Real Senyera: su consideración como una de las primeras banderas que representaban a un pueblo y no exclusivamente a un monarca, un símbolo que con el paso de los siglos ha terminado identificando a todos los valencianos.

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