∙ Un vecino de la provincia de Valencia denunció a través de la Sede Electrónica de la Guardia Civil haber perdido 2.000 euros al intentar comprar por internet un producto electrónico de segunda mano que nunca recibió
∙ La investigación, dirigida por el Equipo @ de la CiberComandancia en colaboración con el Equipo @ de Pontevedra, culminó con la identificación del presunto autor, vecino de dicha provincia, puesto a disposición de la Autoridad Judicial de Vigo
La Guardia Civil ha esclarecido una estafa cometida contra un vecino de la provincia de Valencia, víctima de un fraude al intentar adquirir por internet un producto electrónico de segunda mano.
La investigación se inició a raíz de la denuncia presentada por el perjudicado a través de la Sede Electrónica de la Guardia Civil. La víctima localizó, en una aplicación de compraventa de artículos de segunda mano, una mesa de mezclas que llevaba tiempo buscando y cuyas características y precio se ajustaban a sus necesidades, por lo que contactó con el supuesto vendedor, quien afirmaba trabajar para una empresa especializada en productos electrónicos.
Tras un primer contacto en el chat de la propia plataforma, el presunto estafador desvió rápidamente las comunicaciones a una aplicación de mensajería instantánea, alegando mayor comodidad. La circunstancia no despertó sospechas en la víctima, al tratarse de una herramienta de uso cotidiano.
Durante varios días, el supuesto vendedor mantuvo conversaciones con el denunciante y aportó información técnica detallada sobre el producto, generando una apariencia de profesionalidad y confianza. Después aseguró tener otro comprador interesado y afirmó que su padre se encontraba hospitalizado, argumentando que disponía de poco tiempo para cerrar la operación. Bajo esta presión, indicó a la víctima que debía pagar mediante transferencia instantánea si quería adquirir el equipo, advirtiendo de que, en caso contrario, lo vendería a la otra persona interesada.
Finalmente, el perjudicado efectuó dos transferencias bancarias por un importe total de 2.000 euros.
Tras el pago, la víctima recibió un supuesto mensaje de confirmación de compra que aparentaba proceder de la empresa para la que decía trabajar el anunciante, así como otro correo, enviado desde un dominio fraudulento que simulaba a la empresa de paquetería, reforzando la apariencia de legitimidad de toda la operación.
Sin embargo, transcurridos varios días sin recibir el producto, el denunciante intentó contactar de nuevo con el vendedor y comprobó que todas las vías de comunicación habían desaparecido. Fue entonces cuando tomó conciencia del fraude y formalizó la denuncia.



