CRÓNICAS DE UN PASEANTE POR LA CULTURA. El enigma de la Loba Negra

PorMiguel Tortosa

abril 16, 2026 #cultura, #paseante

El Paseante está de nuevo en su despacho. Hoy, sobre el escritorio se encuentra una estilográfica Pelikan Souverän M 800 en azul. La compró en su segundo viaje a Sevilla,en la papelería Ferrer, la más antigua de España. No se preocupe, estimado lector, en otra crónica el Paseante les hablará de la curiosa historia de esta papelería de la calle Sierpes, sevillana por los cuatro costados.


Pero hoy el Paseante se vuelve a acordar de Antonia Scott (seguro que a ustedes, si han leído Reina roja se habrán engachado a este personaje). Y también del inspector Jon Gutiérrez, que en la otra crónica lo dejamos subiendo la escalera, en busca de un imposible, ya que el pobre (lo que sufría por su madre) estaba suspendido de empleo y sueldo por haber metido la pata e implicado en un caso de corrupción policial.


Pero bueno el caso es que ambos se metieron en una tremenda historia y, por poco, salieron vivos de esa dupla terrible formada por Ezequiel y Sandra… Tranquilos, que el Paseante no quiere saber nada de spoilers y ya quiere hablarles del enigma de Loba Negra.


Antonia Scott no tiene miedo a nada. Solo a sí misma. Pero hay alguien más peligroso que ella. Alguien que podría vencerla. La Loba negra está cada vez más cerca. Y Antonia, por primera vez, está asustada.
Que menudo párrafo para ir abriendo boca…Que ya ha de ser para que Antonia Scott esté asustada.
Y por si faltaba poco, abres el libro y empieza así: “Antonia Scott nunca se ha enfrentado a una decisión tan difícil.


Para otras personas, el dilema ante el que ella se encuentra podría ser algo insignificante.
No para Antonia. Diríamos que su mente es capaz de trabajar a muchos niveles de distancia en el futuro, pero la cabeza de Antonia no es una bola de cristal. Diríamos que es capaz de visualizar frente a ella decenas de unidades de información al mismo tiempo, pero la mente de Antonia no funciona como en esas películas donde ves unmontón de letras sobre la cara del protagonista mientras éste piensa.
La mente de Antonia Scott es más bien como una jungla, una jungla llena de monos que saltan a toda velocidad de liana en liana llevando cosas. Muchos monos y muchas cosas, cruzándose en el aire y enseñándose los colmillos.
Hoy, los monos llevan cosas terribles, y Antonia siente miedo”.

Y apreciado lector, que esto no es nada. Que a Antonia y a Jon los van a mandar a la Costa del Sol, con esas cosas de las mafias rusas… Y como decía la añorada Mayra Gómez Kemp: “hasta aquí puedo leer”. Pero seguro que ustedes, apreciados lectores de estas crónicas, se van a lanzar a la lectura de Loba negra, y, al final, junto al autor, seremos capaces de resolver el enigma de su identidad.

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