Durante años se ha repetido una idea simplificada: que Valéncia nace en 1238 con la conquista de Jaime I. Pero esta afirmación, aunque útil como punto de referencia histórico, queda muy lejos de reflejar la complejidad real del pasado valenciano.
Porque Valéncia no nace en 1238. Valéncia renace en 1238 como Reino cristiano, pero su historia es mucho más antigua, profunda y rica.
Diversos estudios arqueológicos y fuentes históricas apuntan a que este territorio ya era un núcleo urbano y político mucho antes de la llegada de Jaime I. De hecho, en época romana, la ciudad de Valentia ya existía como colonia fundada en el siglo II a.C., consolidándose como un enclave estratégico en el Mediterráneo.
Pero el debate no se queda ahí. En los últimos años, algunos investigadores han puesto sobre la mesa nuevas interpretaciones sobre el pasado visigodo de Valéncia. Entre ellas, destaca la referencia a una moneda atribuida al reinado de Leovigildo, datada alrededor del año 583, con la inscripción
“REX VALENCIA”. Este elemento, conservado en instituciones europeas, ha sido utilizado por algunos para reforzar la idea de que Valéncia tenía un reconocimiento político propio ya en época visigoda.

Ahora bien, conviene abordar estas cuestiones con rigor. La presencia de una moneda no implica necesariamente la existencia de un “Reino de Valencia” tal como lo entendemos en el siglo XIII o posteriormente. En aquel tiempo, las denominaciones podían hacer referencia a ciudades,
territorios administrativos o centros de poder puntuales, sin equivaler a estructuras políticas consolidadas como las medievales.
Eso no resta importancia al hecho: al contrario. Demuestra que Valéncia era un lugar relevante, un centro activo y reconocido mucho antes de su configuración como reino foral. Un espacio que ha sido romano, visigodo, musulmán y, finalmente, cristiano, en una continuidad histórica que no puede reducirse a una única fecha.
También las fuentes clásicas aportan luz. Autores como Tito Livio mencionan episodios relacionados con la ciudad en tiempos antiguos, lo que refuerza la idea de una Valéncia viva mucho antes de cualquier
reconquista medieval.
El problema surge cuando estos datos se utilizan de manera interesada para construir relatos cerrados. Unos intentan negar cualquier existencia previa para reforzar una idea de “creación” en 1238; otros, por el contrario, intentan forzar la existencia de un reino antiguo equiparable al medieval.
Ni una cosa ni la otra responden plenamente a la realidad.
La verdad es mucho más rica y, al mismo tiempo, más compleja.
Valéncia es el resultado de un proceso histórico largo, en capas sucesivas de civilizaciones que han dejado su impronta. No es una invención puntual, ni tampoco un reino eterno en el mismo sentido a lo largo de los siglos. Es una ciudad y un territorio en evolución constante.
Reconocer esto no debilita la identidad valenciana; al contrario, la refuerza. Porque pone en valor su antigüedad, su continuidad y su capacidad de transformarse sin perder su esencia.
En definitiva, hablar de Valéncia es hablar de una historia milenaria que no cabe en eslóganes ni en simplificaciones. Y es precisamente esa complejidad la que la hace única.
Porque Valéncia no comienza en 1238. Valéncia ya era… y continúa siendo.
Pedro Fuentes Caballero
Académico de la Real Academia de Cultura Valenciana correspondiente por Dénia
Presidente de la Asociación Cultural Roc Chabàs de Dénia











