Origen, evolución y tradición ecuestre valenciana
El tir i arrossegament o Tiro y Arrastre constituye uno de los deportes tradicionales más representativos de la cultura rural valenciana. Surgido del mundo agrícola y del trabajo cotidiano con animales de tiro, esta práctica evolucionó con el paso del tiempo hasta convertirse en una disciplina deportiva reglada que hoy forma parte del patrimonio cultural de la región valenciana, tanto Valencia como Alacant y Castelló de la Plana. Más que una simple competición de fuerza, el tir i arrossegament simboliza la relación histórica entre el ser humano, el caballo y el paisaje agrícola mediterráneo.
A lo largo del siglo XX, esta práctica pasó de ser una demostración espontánea de habilidad entre agricultores a un deporte organizado con federación propia (1994), categorías, reglamentos y concursos que se celebran en numerosas localidades valencianas. En la actualidad, el tir i arrossegament representa un elemento identitario que vincula tradición, cultura popular y memoria del trabajo agrícola valenciano. El origen del tir i arrossegament se remonta a las tareas agrícolas y de transporte realizadas con caballerías en la huerta valenciana, las denominadas Profies. Antes de la mecanización del campo, caballos, mulas y otros animales de tiro eran indispensables para el traslado de cosechas, madera, herramientas y mercancías. En esas jornadas, los carreteros y labradores se desafiaban para ver que animales eran los mejores en doma, fuerza y compenetración con el carretero. La fuerza y resistencia del animal eran cualidades fundamentales para el trabajo diario con el carro.

1: Profia, extracción de piedra. Carretero; El Roig de la Sequia de Polinyà
Durante la década de 1940, en plena posguerra española, comenzaron a organizarse en la ciudad de Valencia pequeñas competiciones informales a manos de Ramón Tamarit “El Morrero” de Meliana. Este tratante valenciano de ganado caballar empezó a realizar exhibiciones en el mercado tradicional de ganado de Valencia, feria realizada todos los jueves en el antiguo cauce del rio Turia, bajo las torres de Serrans donde continúan allí las anillas para amarrar los animales. Estas pruebas improvisadas se realizaban en los laterales arenosos del rio donde los animales tenían que hacer un esfuerzo para sacar los carros cargados de la tierra arenosa y demostrar sus habilidades. Con el tiempo, estas demostraciones adquirieron una estructura competitiva más definida dando lugar de celebración plazas de toros como la de Valencia en 1946 o anteriormente la plaza de toros de Castellón. La creciente popularidad de las pruebas llevó a la creación de asociaciones y posteriormente de una federación que reguló las normas de la disciplina en el año 1994. Así nació el tir i arrossegament como deporte tradicional valenciano.

2: Extracción del arroz en la huerta de Valencia
Este desafío improvisado lo invento en un momento de incertidumbre, la mecanización amenazaba la tracción animal y este acto fomento la compra de animales para el ocio. Además, continuaba la fama de carreteros que aún trabajaban con animales para la extracción de arena y piedra en la ciudad o labradores de la huerta. Entre ellos; Ramón Tamarit “El Morrero” de Meliana, los carreteros del Sindicato de Labradores de Castellón, Vicente Olmos “El Pare dels Pobres” de Mislata, Joaquin Ferrer “Ximo de Silla”, Salvador Ramón “Voro Planata” de Sedaví, José Santa Rita “Perico” de Sedaví, Manolo Berenguer de Valencia, Severino Comes de Catarroja, Manuel Alegre “Menguilló” de Castelló.
La transformación del tir i arrossegament en deporte reglado se produjo durante la segunda mitad del siglo XX. A medida que el uso de animales de tiro se reducían progresivamente del trabajo agrícola debido a la mecanización del campo, estas prácticas sobrevivieron principalmente como manifestación cultural y deportiva. Cabe destacar que las tierras de valencianas y sus campos de labor vieron la totalidad del tractor bien entrados los años 70, fue una conquista progresiva pero no total. Muchos trabajos y tierras húmedas no aceptaban el peso de los tractores y necesitaban los caballos, muchos carreteros se resignaron a esos trabajos para no abandonar su trabajo compartido con los caballos. Es el caso de ejemplos como Manolo Berenguer de Valencia, El Tomate de Villena o Pepe “Baló” de Nules o els Gallos de Paterna.
La creación de la federación autonómica permitió estandarizar las pruebas, establecer categorías según el peso del animal y fijar reglas que garantizan el bienestar de los caballos. Hoy en día, las competiciones están organizadas por entidades deportivas y asociaciones locales que mantienen viva la tradición, muchas de ellas vinculadas a la federación general del deporte. La Federació de Tir i Arrossegament de la Comunitat Valenciana, ubicada su sede en la población valenciana de Albal desde 1994. A pesar del descenso en el número de animales de tiro en el ámbito rural, el deporte ha mantenido su presencia en ferias agrícolas, fiestas patronales y eventos culturales, donde continúa atrayendo a participantes y público. En sus presidencias ha estado Enrique Velarte Castellar de Castellar, Salvador Fornés d’Ondara, Salvador Ramon de Sedaví, Manuel Alegre de Castelló, Jesús Mañez i Verónica San Baltasar de Sueca. En la actualidad roza los casi 600 socios y los 1000 caballos federados.

3: Plaza de toros de Valencia, 1947
Si hablamos de cómo es el concurso, el tir i arrossegament consiste fundamentalmente en que uno o varios caballos arrastren un carro cargado con peso a lo largo de una pista de arena, tres cuartas partes de su peso o el doble. El objetivo es completar el recorrido en el menor tiempo posible sin superar los cinco minutos, demostrando fuerza, resistencia y coordinación entre el animal y carretero. La pista suele medir entre 50 y 60 metros de longitud y aproximadamente tres metros de ancho. El peso que arrastra el caballo puede llegar a duplicar su propio peso corporal, lo que exige una gran capacidad física y entrenamiento específico. Durante el recorrido se establecen tres paradas obligatorias, en las cuales el animal debe detenerse brevemente antes de continuar. Antiguamente, estas paradas estaban regularizadas por vigas de madera para ofrecer un obstáculo mayor pero con menor peso reglado, era la denominada Prova de travesses desaparecida en nuestro tiempo.
Además de la modalidad principal, existen variantes tradicionales que también eran competiciones pero han quedado en demostración en el presente de la competición. Dejando como competición actual el carro en pista de arena y barquet en pista dura. Entre ellas encontramos la modalidad de Tir al piló donde el caballo se engancha a un peso fijo y se mide la fuerza o el tiempo que mantiene la tracción. Esta práctica deriva del esfuerzo de tirar del carro o un objeto atascado donde la colocación para realizar la fuerza es muy importante. Esta práctica derivó en una modalidad que busca el estilo y la tensión de la fuerza de explosión, no busca la acción sinó la previa a la acción.

4: Plaza de toros de Castellón, 1945-46
Otra modalidad es el Tir a gat donde existe un enfrentamiento parcial entre dos caballos que tiran en direcciones opuestas. Una modalidad que premia la equiparación de fuerza entre dos caballos al mismo tiempo en direcciones opuestas sin lastimarse, la mala práctica o mala idea que podía existir entre carreteros era castigada. En esta modalidad existía un rito especial en forma de demostración para cuatro caballos, una especialidad del carretero de Meliana denominada El quadrilater.

5: Tir a piló, años 90
Por último, la modalidad de Tir al barquet o modalidades similares en las que se arrastran cargas específicas con estructuras diferentes a un carro. La característica especial en tierras valencianas es el arrastre de un barco del arroz, tanto para repartir como para segar. Por eso, esta modalidad surge en las tierras donde había arrozales porque simula ese mismo trabajo. El objeto de arrastre sin movimiento puede ser un barco del arroz, una especie de plataforma, un trineo o un peso muerto como una piedra o un tronco en otras regiones del país. Estas modalidades, al igual que la modalidad de carro, reflejan diferentes formas de demostrar la potencia del animal y la habilidad del carretero en movimiento. Unas veces en pista arenosa y otras en pista dura, buscando su desarrollo bajo esfuerzo de fuerza de explosión.

6: El quadrilater, años 50
Si hablamos del principal actor del concurso, tenemos que centrarnos en razas agrícolas del país. Estos caballos no aparecen en las enciclopedias de razas del mundo del caballos y no es por antigüedad, seguramente al no tener una proyección importante en las competiciones antiguas ecuestres estuvieron siempre a la sombra del Pura Raza Española. A parte del ganado mular y asnal que puede participar en pruebas de arrastre, tenemos razas en todo el norte del país que participan en estas competiciones de forma normal: el Caballo de Monte Gallego, el Asturcón, el Caballo de Monte Vasco o Pottoka, la Jaca Navarra y el Burguete, el Hispano Bretón y el Cavall Pirinenc Català (CPC). Además, tenemos un cruce especial y no documentado morfológicamente entre estas razas de tiro y razas de monta, la jaca andaluza o haca andalusa. Por otra parte, poco usual en competiciones valencianas pero si nacionales, el ganado de oreja larga con sus cruces de mulos y mulas como el Romo, Burdégano, Catalán y Castellano. Y también, los asnos Andaluces/Cordobés, Catalán, Zamorano/Leones, Mallorquín, Encartaciones/vasco y Majorera/Canario. En las competiciones muchos animales dejan huella por sus cualidades entre los aficionados como l’Haca d’Albal, la Leona, El Manolete, El Casius Clay, El Fugitivo de Verbena, la Rubia de Morera, l’Haca de l’Alcudia o Carlos Madramany, el Gallito, l’haca de Sanpantano, el Genovés, el Valencia 2000, el Roldan, el Urtain, el Kempes, la Bonavena, el Romero del Gallo, la Coronela del Ganxo, l’Euro, entre otros animales.

7: Tir a barquet, carretero Sergio Balaguer
El equipamiento utilizado en el tir i arrossegament procede directamente del mundo agrícola tradicional valenciano. Los elementos principales son un carro agrícola reforzado, diseñado para soportar grandes cargas. En cada prueba, el carro es diferente, cada prueba necesita un carro mayor para compensar las características de los caballos. En su interior se colocan sacos de arena que sirven para ajustar el peso de la prueba o se incorporan pesos modernos como bloques de hormigón para no equivocarse en el peso de la carga. En la otra opción de arrastre con barquet aparece un barquet o trineo consiste en el conjunto de cadenas, barras o enganches que conectan el caballo con el carro. Este sistema permite transmitir la fuerza de tracción del animal hacia la carga.
Las guarniciones incluyen todos los elementos de arreo tradicional que se colocan al caballo en tierras valencianas: cabezada, collarón valenciano (colleró) con guardapolvo (tapacolls) y mosquero (pitral), silleta y zofra con guardapolvos (selló i corretjot amb tapahevilles), alitranca (retranca), manta con flecos (manta renyonera) y tirantes. Estos accesorios distribuyen el esfuerzo del tiro sobre el cuerpo del animal, evitando daños y mejorando la eficiencia de la tracción. En las tierras valencianas se ha conservado la estética de las guarniciones en su totalidad sin influencias de otras culturas o regiones del país. Se han perfeccionado los materiales y mejorado su rendimiento pero los artesanos nunca han abandonado sus características principales de morfología. Este conjunto de aperos constituye un legado técnico de la cultura agrícola valenciana, transmitido de generación en generación entre carreteros.

El tir i arrossegament se practica principalmente en la Comunidad Valenciana, especialmente en comarcas como l’Horta de Valencia, la Ribera, la Safor o algunas zonas de Castellón. También existen manifestaciones similares en las Tierras del Ebro en Cataluña. En la provincia de Alicante llegó junto a la propuesta de la Volta en Carro, originada en Benissa (Marina Alta). Este evento concentro a todos los carreteros de las tres provincias durante doce años, 1987-1998. Durante estos años se consolido una infraestructura social que reforzó lazo entre carreteros y generaciones de las tres provincias. Un legado que llega hasta nuestros días y continuará su camino porque la tracción animal en las tierras valencianas y su cultura se conservó gracias al deporte de tiro y la vuelta en carro. Las competiciones suelen celebrarse en ferias agrícolas, fiestas patronales, exhibiciones tradicionales y ligas federativas. Antiguamente, gracias a su bajo coste de creación, se celebraba este deporte bajo la organización de una falla para buscar recaudar dinero o las fiestas patronales de un pueblo como alternativa los toros. Por ejemplo, en la población de Pego se celebra tiro como alternativa en su época a los toros porque hubo un episodio de muertes por asta de toro y el gobernador del momento prohibió los toros. En la huerta de Valencia era más costumbre la organización festiva para una falla.
La presencia del público es fundamental, ya que el tir i arrossegament funciona también como espectáculo tradicional donde se celebra la fuerza del caballo y la habilidad del carretero. Aunque el tir i arrossegament es una tradición eminentemente valenciana, existen competiciones similares en otras regiones del mundo basadas en el arrastre de cargas por animales de tiro. Entre ellas destacan los Horse Pulling Competitions en Estados Unidos y Canadá, los Heavy Horse Pull en Reino Unido, las competiciones de mulos a la larga de Andalucía, los concursos de arrastre de bueyes en Portugal y algunas regiones de Francia o España. Además, la tracción animal en el este de Europa o norte de África y Latino América. Estas competiciones comparten un origen común: las tareas agrícolas y forestales que requerían animales capaces de mover grandes cargas.

8: Caballos de tiro burguete y guarniciones valencianas, carretero Quico Llopis
En la actualidad, el tir i arrossegament se enfrenta a diversos retos. La reducción del número de caballos de tiro, el coste de mantenimiento de los animales y los cambios en la sensibilidad social respecto al bienestar animal han reducido parcialmente su práctica. Sin embargo, las federaciones y asociaciones trabajan para garantizar condiciones adecuadas para los animales y mantener la disciplina dentro de marcos reglamentarios estrictos. El tir i arrossegament representa mucho más que una competición deportiva. Se trata de una manifestación cultural profundamente ligada a la historia agrícola valenciana, al trabajo con caballos y a las tradiciones festivas de numerosos pueblos.
Este deporte conserva conocimientos técnicos sobre el manejo de animales de tiro, los aperos tradicionales y las formas de trabajo del campo que durante siglos definieron la vida rural. Su continuidad permite mantener viva una parte importante del patrimonio inmaterial valenciano. Preservar el tir i arrossegament implica reconocer su valor cultural, adaptarlo a los estándares actuales de bienestar animal y fomentar su transmisión a nuevas generaciones. Solo así esta tradición podrá seguir siendo un símbolo de identidad para la Comunidad Valenciana y un testimonio vivo de su historia agrícola. Además, se está creando una cultura basada en investigación histórica donde se pone en valor la historia de las guarniciones, carros, prácticas, fenómenos sociales y personajes relevantes. Crear un relato es tan importante como realizar la práctica porque las raíces sostienen al árbol que produce ramas con sus hojas y frutos nuevos. En el pasado encontramos ejemplos, historias y vivencias donde sentirnos reflejados y buscar nuestros objetivos futuros.
