ESTA IZQUIERDA ESPAÑOLA YA CANSA, Y MUCHO

PorPepe Herrero

marzo 28, 2026 #España, #izquierda, #psoe

La izquierda española está cansando a cada vez más ciudadanos que, lejos de cegarse con la ideología o de creer las mentiras que se difunden desde los “medios oficiales” —y otros no tan oficiales que, para obtener subvenciones y publicidad institucional, aceptan lo que antes nunca habrían permitido—, empiezan a cuestionar el relato dominante.

La gente que piensa, la gente de mente abierta, los ciudadanos que priorizan su bienestar por encima de la ideología, están dejando de votar a la izquierda por razones que consideran evidentes y profundas, y que vienen padeciendo desde hace ya demasiados años.

Estas izquierdas la conforman el PSOE, Compromís, Podemos, Izquierda Unida y todas las entidades satélite que las respaldan: desde sindicatos como UGT o Comisiones Obreras hasta colectivos como Acció Cultural del País Valencià, Plataforma per la Llengua o Escola Valenciana, entre otros muchos. Son, según esta visión, izquierdas alineadas con el catalanismo.

Se trata de unas izquierdas que intentan instalar en el imaginario colectivo la idea de que todo lo que hace está bien, que son “los buenos de la película”, mientras que todo lo que propone la derecha es negativo. Para ello, recurre con frecuencia a la descalificación, etiquetando como “fachas” o “ultraderechistas” a quienes discrepan. No admiten a quien piense diferente aunque luego se les llena la boca de declararse “demócratas”, la verdad es que su tendencia es la más pura dictadura ideológica y social

Estas izquierdas que lo primero que piensan tras la dana que “es nuestro momento” interpretando las tragedias como oportunidades políticas, llegando a instrumentalizar el dolor de las víctimas

Las mismas izquierdas que, en lugar de centrarse en ayudar tras episodios como la DANA, ha sido criticada por priorizar debates políticos como el de RTVE en el Congreso.

Estas izquierdas que tarde tras tarde del 9 de octubre se enfundan la estelada y se vinculan simbólicamente con el pancatalanismo, exhibiendo símbolos como la estelada y participando junto a colectivos afines a ETA o al separatismo catalán.

Estas izquierdas que entre su defensa de determinados derechos —como los de las mujeres o el colectivo LGTBI— y su postura respecto a políticas migratorias cuya cultura es capaz de colgar a homosexuales o lapidar a mujeres que se dejan ver el pelo, deja ver razones totalmente incoherentes con esos principios

Estas izquierdas que si una manada de españoles viola a una chica salen como posesas a la calle a manifestarse, pero si la manada es de menas como la que hizo que Noelia se tirara por el balcón y al final fuera sometida a la eutanasia el pasado jueves callan y no dicen nada.

Estas izquierdas que callan ante declaraciones polémicas, como la comparación entre el burka y la mantilla de fallera, que muchos consideran desacertada por las evidentes diferencias culturales y sociales entre ambas prendas. Olvidando que cuando una fallera se quitan la mantilla se va de fiesta con hombres y mujeres con el pelo suelto, pero si una mujer islámica se quita el burka en público puede ser lapidada o encarcelada de por vida.

Estas izquierdas que no quieren el bienestar de los ciudadanos y manipulan para controlar la sociedad creando relatos falsos que son usados como mantras por sus medios comprados y asumidos por gente corta de mente.

Estas izquierdas que hacen creer a sus pensionistas que les han subido las pensiones más que nunca, pero se les olvida decir que los precios han subido tres veces más que las pensiones y aún hay quien lo aplaude como focas en el circo.

Estas izquierdas que acusan al presidente de la Generalitat Valenciana de que su mujer haya sido contratada por enchufe cuando ellos tienen más de 40 mujeres de cargos del PSOE y Compromís enchufadas, y ya no hablemos de Begoña o Irene Montero. Aún así tienen la poca vergüenza de levantar una cortina de humo.

Estas izquierdas que tragan con el cambio climático, con la Agenda 2030 o con las doctrinas woke que destrozan la economía y la convivencia entre ciudadanos.

Estas izquierdas que te llaman nazi sino estás de acuerdo con ellos, siendo el nazismo el más alto ejemplo de antisemitismo pero luego apoyan a Hamás y su antisemitismo. Totalmente incoherente.

Estas izquierdas que a pesar de la obligación europea de suprimir el IVA a los autónomos que no lleguen a una cierta cantidad de facturación, nunca han pedido a Sánchez que la aplique.

Estas izquierdas que defienden a los okupas y tratan a los propietarios casi como delincuentes provocando que sus políticas hagan descender la oferta de viviendas en alquiler generando inseguridad jurídica para los dueños.

Estas izquierdas que apoyan a delincuentes, terroristas y dictadores como Maduro y los ayatolás mientras que siguen resucitando a Franco todos los días.

Estas izquierdas que olvidan las masacres de ETA porque necesitan a su brazo político para mantenerse en el poder.

Estas izquierdas que hablan de igualdad pero generan más desigualdad cada día confrontando al hombre con la mujer.

Estas izquierdas en Valencia alineadas con el catalanismo desde el inicio de la democracia generando odio a España y falseando la historia para justificar su amor a todo lo catalán.

Estas izquierdas que hunde a las empresas con impuestos y obligaciones que dificultan la creación de riqueza.

Estas izquierdas que están destrozando el sector primario en España debilitando nuestra autosuficiencia.

Estas izquierdas que están destruyendo la convivencia y generando odio entre españoles y que al final lo están pagando en las urnas.

Estas izquierdas que intentan sobrevivir con trampas como el intento de votar con el DNI electrónico o la masiva nacionalización de inmigrantes ilegales o hijos y nietos de exiliados aunque fueran de antes de la Guerra Civil.

Estas acciones de las izquierdas cada vez pasan menos desapercibidas. Sus constantes mentiras cada vez se las cree menos gente. Y por eso cada vez se les vota menos.

Podría seguir llenando cientos de páginas.

A estas izquierdas no las queremos. Si les votáis, sois cómplices. Sois culpables.

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