Mónica Oltra, una imputada por encubrir abusos a menores, candidata a alcaldesa de Valencia

A estas alturas, a pocos se nos escapa que, si Mónica Oltra fuera de un partido de derechas, sería ferozmente atacada por las asociaciones feministas, por partidos que se dicen feministas como el PSOE o incluso el suyo propio, y por los medios que dedicaron portadas y más portadas a Camps o al diputado de Vox por Valencia.

La doble vara de medir hace que se justifique, de manera ruin y miserable, su vuelta con la excusa de que “los jueces que la quieren juzgar son fachas”. Eso sí, el juez instructor que quiso archivar su caso es “bueno”; los que quieren juzgarla, no. Y en esas estamos: manipulación total.

Imagino que los ciudadanos votantes de la ciudad de Valencia recordarán quién es esta persona y el daño que hizo a nuestra comunidad en su cargo de vicepresidenta de la Generalitat Valenciana. Solo hay que recurrir a la hemeroteca.

Desde su famosa charla, donde se jactaba de haber conseguido “la unitat de la llengua valenciana y catalana”, hasta lamentar que la simbología no le gustaba, pero que luchar contra ella era “darse golpes contra la pared”. Es decir, que no nos llamemos “país”, que no tengamos la cuatribarrada como bandera autonómica o que cantemos el Himno Regional era, para ella, un retroceso y algo lamentable.

Sin olvidar los acosos de su partido a Rita Barberá o las denuncias que solo sirvieron para hacer ruido mediático y que luego fueron archivadas.

Esta es Mónica Oltra. Esta es la persona por la que muchos medios babean. Esta es la que ahora quiere ser la salvadora de un Compromís a la deriva, con luchas entre «familias» que no salen a la luz, pero que existen y reflejan un evidente deterioro interno.

La Mónica de las camisetas bochornosas, de las que ahora quiere olvidarse.

¡Cómo debe de estar Compromís para elevarla de nuevo a figura!

Lo cierto es que no hay ningún elemento carismático ni en el Ayuntamiento de Valencia, ni en la Generalitat, y mucho menos en el Congreso de los Diputados, con un Compromís sometido por el Gobierno y aceptando pactos con amigos de terroristas, chavistas y separatistas catalanes.

Atentos ahora a la cantidad de denuncias que pueden salir a la luz, aunque luego pase como con Camps o como con el caso del pitufeo del Ayuntamiento, donde todos los concejales fueron absueltos.

Espero que el PP esté esta vez a la altura y no caiga en la trampa que, a buen seguro, va a comenzar a tejerse en los medios y en el submundo de la política.

Porque esta es la realidad, con Mónica como candidata, el feminismo de Compromís se va por el sumidero de la política sucia y rastrera.

No vuelvan a dar lecciones.

¡No tienen ya dignidad para ello!

Así lo pienso y así lo escribo.

PEPE HERRERO

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *