“Europa sigue investigando a Mónica Oltra”. Con esa frase, repetida esta semana en Bruselas y Valencia, el llamado “caso Oltra” ha vuelto a incendiar la política española. Lo que parecía un episodio cerrado tras la dimisión de la exvicepresidenta valenciana ha resucitado ahora en el Parlamento Europeo, donde el Partido Popular ha conseguido reactivar el debate sobre la gestión que hizo la Conselleria de Igualdad de los abusos sexuales cometidos por el exmarido de Oltra contra una menor tutelada por la Generalitat.
La sombra del escándalo vuelve así a perseguir a quien durante años fue uno de los grandes símbolos de la izquierda valenciana. La dirigente de Compromís, que abandonó el Gobierno valenciano en 2022 en medio de una enorme presión política y judicial, se enfrenta otra vez a titulares demoledores y a una causa que nunca ha dejado de dividir a la sociedad valenciana.
Desde el PP aseguran que Europa “no puede mirar hacia otro lado” ante un caso que afecta directamente a la protección de menores bajo tutela pública. Los populares sostienen que existen demasiadas incógnitas sobre cómo actuó la administración dirigida por Oltra y defienden que las instituciones europeas deben vigilar de cerca el procedimiento. La imagen de la exvicepresidenta vuelve así al escaparate internacional en uno de los momentos más delicados para la izquierda valenciana.
Compromís, como siempre cuando les toca a ellos, habla abiertamente de “cacería política”. El entorno de Oltra considera que la ofensiva europea forma parte de una estrategia para destruir definitivamente su figura pública justo cuando empezaban a surgir rumores sobre un posible regreso político. Sus aliados denuncian que Bruselas está siendo utilizada como un altavoz partidista para mantener vivo un caso que ha provocado años de desgaste mediático.
Pero más allá de la batalla política, el impacto simbólico es enorme. Cada vez que el Parlamento Europeo vuelve a pronunciar el nombre de Mónica Oltra, el escándalo revive. Y aunque las instituciones europeas no juzgan directamente el caso, el simple hecho de que vuelva a debatirse en Bruselas supone un golpe reputacional para la exdirigente valenciana.
Mientras tanto, la causa judicial en España sigue avanzando lentamente hacia juicio oral. La Audiencia Provincial de Valencia considera que existen indicios suficientes para investigar si desde la Conselleria se intentó desacreditar a la víctima o proteger políticamente al entorno de Oltra. Ella continúa defendiendo su inocencia y asegura ser víctima de una persecución política sin precedentes.
Años después de su caída, el “caso Oltra” sigue lejos de apagarse. Y ahora, con Europa observando de nuevo, la tormenta política amenaza con volver a estallar.



