La historia de la enseñanza del valenciano en el ámbito académico es mucho más antigua y rica de lo que muchos imaginan. Uno de los episodios más significativos fue la creación, en 1918, de la primera Cátedra de Lengua Valenciana en la Universitat de Valéncia, un acontecimiento que marcó un momento importante en el reconocimiento cultural y académico de la lengua propia del antiguo Reino de Valencia.
Para comprender la relevancia de este hecho conviene remontarse varios siglos atrás. La Universitat de Valéncia tiene sus orígenes en el antiguo Estudi General, cuya creación oficial se produjo el 23 de enero de 1501 gracias a la bula Inter ceteras felicitates firmada por el papa valenciano Alejandro VI. Aquella institución se convirtió con el tiempo en uno de los centros universitarios más prestigiosos de la Península, hasta el punto de ser conocida durante siglos como “la Atenas española” por su intensa actividad intelectual.
A pesar de que la lengua valenciana formaba parte de la vida cotidiana y cultural de la sociedad valenciana desde hacía siglos, no fue hasta comienzos del siglo XX cuando surgió la iniciativa de crear una cátedra universitaria dedicada específicamente a su estudio.
El impulso del Centro de Cultura Valenciana
El impulso decisivo llegó en 1916, cuando el periodista e intelectual Teodor Llorente Falcó propuso a la Junta de Gobierno del Centro de Cultura Valenciana (CCV) —institución que hoy conocemos como Real Acadèmia de Cultura Valenciana (RACV)— la creación de una cátedra dedicada al estudio de la lengua valenciana.
La propuesta fue acogida favorablemente por el decano de la institución, Josep Martínez Aloy, y rápidamente se buscó a la persona más adecuada para ocupar aquel puesto. El elegido fue el prestigioso erudito y filólogo valenciano Pare Lluís Fullana i Mira, uno de los mayores estudiosos de la lengua valenciana de su tiempo.
El Centro de Cultura Valenciana decidió asumir los gastos de la cátedra, aunque con una remuneración modesta, acorde con las limitaciones económicas de la institución. Aun así, la iniciativa representaba un paso muy importante para dotar al valenciano de presencia académica dentro de la universidad.
La inauguración de la cátedra
La Cátedra de Lengua Valenciana fue inaugurada oficialmente el 27 de enero de 1918 en la Universitat de Valéncia.
La primera lección fue impartida por el propio Lluís Fullana en el aula número 7. El acto contó con una notable asistencia de representantes tanto del ámbito cultural como del universitario. Por parte del Centro de Cultura Valenciana estuvieron presentes Martínez Aloy y Teodor Llorente Falcó, mientras que la universidad estuvo representada por el rector Rafael Pastor González, el decano de la Facultad de Filosofía y Letras Pedro María López y numerosos miembros del claustro.
Aquella jornada simbolizaba el reconocimiento institucional de una lengua con siglos de tradición literaria, jurídica y cultural.
Una cátedra que tuvo una vida breve
Sin embargo, la existencia de esta cátedra fue relativamente corta. En 1928, durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera, la cátedra fue suprimida dentro de un contexto político caracterizado por una fuerte tendencia centralizadora en el ámbito cultural y educativo.
A pesar de ello, el interés por el estudio del valenciano no desapareció.
Un nuevo intento en tiempos de la Segunda República
Años más tarde, durante la Segunda República Española, se produjo un nuevo intento de institucionalizar el estudio académico del valenciano.
En 1936, el presidente Manuel Azaña firmó un decreto publicado en la Gaceta de la República por el cual se creaba en el Grao de Valéncia el Instituto Nacional de Segunda Enseñanza denominado “Lo Palleter”, en homenaje al héroe popular de la Guerra de la Independencia valenciana.
El decreto establecía además la creación de una Cátedra de Lengua y Literatura Valenciana dentro de este instituto, con el objetivo de fomentar el estudio de la lengua vernácula en el sistema educativo.
Una vez más, el encargado de ocupar esa cátedra fue Lluís Fullana, cuya trayectoria como gramático y estudioso del valenciano era ampliamente reconocida.
Nuevas interrupciones históricas
Sin embargo, esta segunda experiencia académica tampoco tuvo continuidad. Tras el inicio de la dictadura de Francisco Franco, la cátedra fue nuevamente suprimida en el marco de una política cultural que favorecía la uniformidad lingüística en el sistema educativo.
De este modo, los dos intentos históricos de establecer cátedras oficiales dedicadas al valenciano —uno en el ámbito universitario y otro en la enseñanza secundaria— quedaron truncados por las circunstancias políticas de su tiempo.
Un legado que forma parte de la historia cultural valenciana
A pesar de su breve existencia, aquellas cátedras dejaron un legado importante. Representaron uno de los primeros intentos de incorporar el estudio sistemático del valenciano a las instituciones académicas del Estado.
El protagonista de ambos proyectos fue el Pare Lluís Fullana i Mira, figura clave en la filología valenciana y autor de importantes estudios sobre la lengua.
En 2018 se cumplió el centenario de la creación de la primera Cátedra de Lengua Valenciana, un acontecimiento que recordó la importancia histórica de aquel esfuerzo por dar reconocimiento académico a la lengua valenciana.
Hoy, más de un siglo después, el debate sobre la presencia universitaria del valenciano sigue siendo objeto de reflexión en el ámbito cultural y académico. Y para muchos, la historia de aquellas primeras cátedras demuestra que el interés por estudiar y preservar la lengua valenciana ha formado parte del pensamiento valenciano desde hace generaciones.
Por Pedro Fuentes

