Variedades y singularidades entre regiones
El carro, un vehículo que se ha utilizado desde la primera evidencia de la invención de la rueda allá por el 3500 a.C en Sumeria (actual Irak). Es el medio de transporte que se ha utilizado para todo tipo de trabajos de campo. A lo largo de la historia, la sociedad ha ido adaptándolo a medida que hemos evolucionado nosotros, los trabajos o las necesidades que aparecían en el transporte de mercancías según los territorios.
Dentro de esta evolución del objeto aparecen los carruajes y cabriolas, los carros de transporte de personas, que desarrollan su creación dentro de los grandes cascos urbanos en el siglo XVIII pero de estos no hablaremos con profundidad porque se han hecho muchos estudios sobre su fabricación. En este artículo, hablo del transporte agrícola y la evolución del carro rural dentro de las tierras valencianas. Además, plasmaré la diversidad del vocabulario típico de cada zona para nombrar las partes del carro.
En el diccionario de la Real Academia Española de la lengua aparece definido carro y carruaje. Define la palabra carro, proveniente del origen céltico Carros y posteriormente del latín Carrus como ‘’Carruaje de dos ruedas, con lanza o varas para enganchar, y cuyo armazón consiste en un bastidor con listones o cuerdas para sostener la carga, y varales o tablas en los costados…’’. Y define el carruaje, palabra de origen occitano Cariatge, como; ‘’ Vehículo formado con un armazón de madera o hierro, montada sobre ruedas… ’’. En mi opinión, queda claro la similitud de las definiciones, una historia sobre palabras que empezaron definiendo el mismo objeto pero acabaron diferenciando los conceptos por la división de clases; carro para el transporte de las clases bajas (labradores)o mercancías y carruaje para el transporte de clases altas (nobles y altos cargos).
En las tierras valencianas había mucha variedad de carros de transporte, tanto como podía haber en otros lugares del país. La diferencia era la estética única de estos carros que los diferenciaban de todas las otras regiones del país, los identificaban e imitaban otras regiones por su perfección. Este hecho lo comenta Alejandro Serna Gómez, presidente de la Asociación Nacional Cultural La Mula Española, natural de la población de Tomelloso dentro de la provincia de Castilla La Mancha. Nos narra cómo las mejoras de los carros valencianos marcaron un antes y un después en la forma de construir los carros de aquella zona al subir los valencianos a las ferias de aquellas zonas. También subían a otras ferias como la Real Feria de Cedrillas, Mora de Rubieros, Albacete, etc.
Dentro de la gran variedad de carros de España, incluyendo los carruajes, la esencia valenciana residía en los carros de labradores o carreteros de mercancías que al largo tiempo incluían estas características en sus carros para sacar el mejor rendimiento al trabajo. En el libro La Historia del Carruaje en España, nos narran los autores los primeros indicios del transporte animal en carro y carruaje de las primeras civilizaciones hasta llegar a nuestros tiempos. La gran variedad de carruajes, diferenciando los carros de las clases altas y los carros de trabajo, quedando la gran parte de carros rurales queda marginada por la historia. En el libro Guarniciones y Carruajes en Cataluña de Josep Fabré agrupan a todas las variedades pero las variedades existentes en Cataluña y no hace mención a ninguna variedad fuera de la provincia. En este apartado hablaré de los carros típicos y representativos de cada zona; carros alicantinos, carros valencianos y carros castellonenses.

En primer lugar, presentaré el carro típico de las zonas de la provincia de Alicante. El terreno de la Provincia de Alicante tiene dos tipos de geografía; el terreno escarpado del interior y el norte de la provincia a las planicias de la Vega Baja. En el libro Tragineria en La Marina Alta de Joan Josep Cardona Ivars se hace una recopilación de todos los autores que hablaron de estos terrenos dificultosos para los carros y el transporte de mercancías desde Denia hasta Alicante hasta el siglo XX, cuando queda instaurada la red completa de caminos que comunican todas las poblaciones. En este libro también el autor hace una compilación de los nombres típicos de las partes del carro de las comarcas del norte de Alicante.

Estos carros eran construidos para ser ligeros y equilibrados, los animales deberían de superar el dificultoso terreno. El carro típico alicantino tiene los varales rectos en todos los ángulos, las ruedas finas y ligeras, la caja estrecha y la vela completa que cubre todo el carro. Además, el refuerzo de cuatro platinas en forma de ele inversa que dar más fuerza al varal a la hora de cargar los materiales. Las ruedas llevaban ejes que soportaban un máximo de 2500 kg de carga porque llevar más carga suponía quedarse estacado por el camino o agotar a los animales por el peso del carro, la carga y el terreno escarpado.
Además, una característica que diferencia los carros del sur de la provincia de Alicante de los carros del norte de Alicante llagaría de los tellols o palomillas en castellano, pieza que sujeta el eje y soporta la caja del carro. En el caso de los carros del norte de Alicante, los tellols quedan bajo la caja sujetando la sorra o bolsa de telera (riostra delantera) a contratelera (riostra trasera). En el caso de los carros del sur de Alicante, los tellols van desde la contratelera hasta media barra, repartiendo el peso de la carga por todo el carro sin obligar mucho las varas. Una mejora de los carros típicos de Murcia que influyen en los carros del sur de la provincia de Alicante. En cambio, los carros del norte al no tener tanta superficie, ese punto era muy débil por ser el punto con menos refuerzo del carro. Al tener poca madera para soportar el peso de las cargas, la resistencia y equilibrio de la zofra con el eje debido al peso de la gravedad, siendo el punto medio del carro entre el anclaje de las varas y la caja, podía llegar a partir las varas.
Por habla de carros tenemos que hablar del carrero o mestre d’aixa en valenciano, artesanos constructores de carros y carruajes. Por no confundir oficios, las poblaciones marítimas también denominaban Mestres d’aixa a los constructores de barcos para diferenciarlos de los calafats (impermealizadores de las barcas). En casi todos los pueblos había carreros, podían ser buenos forcasers (constructor de herramientas del campo de madera de tracción animal). El nombre provenía de la herramienta que se utilizaban para rebajar la madera, aixa o azuela.
Uno de los últimos talleres al cerrar en la Marina Alta fue el taller de Pere Font en Benissa a principios de los años setenta. Estos artesanos después de la revolución del motor, pasaron de construir carros a construir las primeras cajas de camiones o remolques agrícolas, fabricados con madera y metal. Otros taller en esta zona denominados en el “Directorio Valenciano’’ de 1922 son Dulce Ribes y Josep Vidal en Benissa, Francesc Margall y Pere Riera en Dénia. Vicent Amorós en Beniarbeig. Joaquim Soldevila a El Verger. Miquel Moreno, Vicent Nadal, Gerardo Ortolà y Gerardo Sendra en Pego.

Facundo Sirerol, tratante de Xaló en la segunda mitad del siglo XX y principios del siglo XXI, nos narra en una entrevista la competencia de los talleres del norte de Alicante entre ellos a finales del siglo XX. El principal núcleo de competición existía en Pedreguer, las families de carreros Domenech y Madalenos, rivalizaban por la construcción del mejor carro. La finalidad de estos talleres era construir el carro más reforzado, ligero y equilibrado. Incorporaron en sus carros las ruedas de 18 radios frente a las sencillas de 15/16 radios y de la escala sencilla a la de cinco hierros de refuerzo. Todo esto, los carros cada vez tenían que ser más equilibrados, ligeros y aplomados.
Los carreros hablaban de aplomar los carros cuando la fabricación de estas se basaba al evitarle al animal cualquier exceso de carga. El exceso se eliminaba buscando un equilibrio centrado en la ubicación exacta del eje en la parte inferior del carro. Este, si estaba muy equilibrado, sobre las mismas ruedas se sostenía sin ningún tipo de apoyos sobre sus mismas ruedas. El buen carretero sabía buscar el animal idóneo para ubicar en las varas del carro, formando un perfecto y milimétrico ángulo de 90° grados entre la telera, el *pujador y el suelo para conservar este perfecto equilibrio. Los carreteros tenían las técnicas de carga muy desarrolladas para hacer que los animales de varas no notaron las pesadas cargas al sillón y solo tuvieron que tirar de ellas. Otros carreteros denominaban al aplomado o equilibrado del carro, el traclaeo. Esta palabra definía el sonido que emitían los carros cuando iban de vacío. No podían sonar ni muy ligeros ni muy pesados al ir de vacío sino no estaban muy construidos.
En Valencia, los carros tenían un tratamiento diferente al resto del país. Los carros eran construidos varas gruesas para soportar grandes cargas pero la singularidad de estos carros residía en los varales o escalas arqueadas y la media vela. Eran carros gruesos de madera para la utilización de ganado pesado, caballos hispano bretones o razas de Navarra como la jaca Navarra, el Burguete o en algunos otros casos como nos cuenta el último tratante de Pego, Pepe Pasqual Randero, razas nórdicas como los caballos Belgas. Estos caballos podían soportar y transportar grandes cargas por el terreno llano. Los varales arqueados y la media vela fueron creados para poder descargar mejor los materiales por la parte de los laterales o detrás. Además, los carros utilizaban poco el freno, llevaban la galga o freno de palanca pero otros ni lo llevaban. En el documental Gente de Carro, memoria de un pasado entre caballos, el carretero y labrador Francisco Colomer Carrosero habla de una antigua normativa que obligaba a los que entraban en la capital al tener que llevar los animales con serreta o bocado para asegurar un freno existente de los animales, sabiendo que los carros muchas veces no lo llevaban instalado.
Una otra diferencia entre los dos tipos de carros fue la fabricación en la envergadura de los carros. Los carros alicantinos eran carros con un máximo de un eje que soportaba unos 2000 o 2500 kg y los carros valencianos llegaron a tener ejes que soportaban entre 3000 y 5000 kg de carga, incluso superaban estas cifras. Esta variación la marcaba el tipo de terreno que antes he explicado. Los carros valencianos tenían diferentes tipos según el material que transportaban;
El carro valenciano de transportar naranjas o tarongeros; tenía la caja, superficie interior del carro, mes ancha de *lo normal para transportar más cajones que un carro de labrador. Si el carros normales valencianos tenían 1’20 de ancho los tarongeros podían llegar al 1’50.


Ilustración 5; carro valenciano naranjero
El carro arrocero; este carro transportaba sacos a los molinos y destacaban por su altura. Estos carros buscaban una arena más grande y fonda para transportar mas sacos que los anteriores carros, aprovechando los viajes.
La última provincia que requiere nuestra atención es la Provincia de Castellón, estos carros reciben directamente la influencia de los carros de pagés catalanes. Un carro simple en su estructura de ángulos rectos y escalera sencilla. Estos carros tienen un solo refuerzo en toda la escalera. Además, tienen la escalare desnivelada con la rueda y pasa por encima unos diez centímetros. Estos carros son muy difíciles de encontrar y diferenciar en la actualidad por su rareza y la imposición del modelo valenciano en la afición actual.


En resumen, la influencia de los carros de la mediterránea valenciana dejo tres cosas perpetuadas en la evolución del carro rural. La primera, la construcción de las ruedas. La segunda, los refuerzos en las escaleras y la tercera, la vela. Aquí, dos fotos de carros con influencias valencianas de Enrique Platero de Utiel (Izq.) y Alejandro Serna de Tomelloso (Drch).
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