Hacinamiento, fugas y miseria: la etapa más oscura de las Torres de Serranos

Hoy las Torres de Serranos son uno de los grandes símbolos de Valencia, pero durante siglos escondieron una realidad mucho más oscura. Tras sus muros se hacinaban presos en condiciones extremas que hoy resultan difíciles de imaginar.

03CARNICASEMBUENA
previous arrow
next arrow

Tras el incendio en la Casa de la Ciudad —antiguo Ayuntamiento, ubicado donde hoy se encuentran los jardines del Palau de la Generalitat Valenciana— en 1586 la prisión fue trasladada a uno de nuestros más destacados monumentos, función que mantendría hasta finales del siglo XIX. Allí fueron recluidos presos de clase alta, nobles y caballeros que, según los testimonios de la época, tampoco escaparon de unas condiciones inhumanas.

Para adaptar el edificio se llevaron a cabo una serie de reformas, entre ellas, el tapiado de las ventanas que apuntan al interior de la ciudad y la subdivisión del espacio para la creación de nuevas salas. Aun así, no fue suficiente. La cifra de alrededor de 200 presos duplicaba la capacidad del recinto, generando una saturación extrema. En las plantas bajas apenas circulaba el aire, los reclusos vivían hacinados, no existía un patio donde salir al exterior ni talleres de trabajo. Tampoco había personal de enfermería para atender los casos más graves, lo que agravaba un ya evidente estado de insalubridad.

04HHINMOBILIARIA
previous arrow
next arrow

A todos estos factores, se añade un grave problema de seguridad, pues los presos se escapaban frecuentemente. Un caso curioso es el del preso conocido como Piquetas, recogido por Rafael Solaz en su obra Valencia Canalla. Condenado de por vida, consiguió huir de la cárcel picando durante semanas una losa de pared con el gancho de un candil hasta abrir un agujero por el que escapó utilizando una sábana.

01SILVIAMAS
previous arrow
next arrow

En la fotografía todavía podemos ver esas ventanas con rejas que se abrieron durante esa etapa, ahora ya desaparecidas. Este material gráfico es testimonio de una etapa oscura de las Torres de Serranos que, sin embargo, fue decisiva para su conservación. El deterioro del edificio motivó una oleada de protestas vecinales que finalmente lograron el cierre de la histórica cárcel en 1887. Uno de los mayores símbolos de nuestra ciudad se salvó de la piqueta que arrasó con el resto de la muralla dos décadas antes.

Un comentario en «Hacinamiento, fugas y miseria: la etapa más oscura de las Torres de Serranos»
  1. Un símbolo de la ciudad que se mantiene en pié «gracias» a un pasado oscuro, ojalá otras puertas de la muralla y muchos más edificios, se hubieran matenido en pié. Como sienpre, gracias Eva!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *