La investigación a María José Catalá como parte de la estrategia de la izquierda valenciana

PorPepe Herrero

abril 15, 2026 #investigación

Si recordáis, la pasada semana me preguntaba si la derecha estaba preparada para lo que, a partir de ahora, parece que será el modus operandi de la izquierda: una reedición del “caso trajes” de Francisco Camps, donde meras sospechas o investigaciones preliminares se elevan a categoría de condena pública sin derecho real a defensa ni réplica.

Primero llegaron las duras críticas a las Fallas de la izquierda valenciana, con la sorprendente colaboración de la directiva del Gremio de Artistas Falleros y el nada sorprendente respaldo de la Federación de Asociaciones de Vecinos.

Ahora, el foco está en la investigación de Anticorrupción sobre diversas contrataciones del Ayuntamiento de Valencia. Un proceso que se encuentra aún en fase preliminar, pero que los comunistas de Compromís —que sigue sin dar explicaciones claras sobre los cuatro millones de la EMT— y el PSOE ya presentan como si se tratara de un caso probado de ilegalidad, hablando abiertamente de vulneración de los principios de transparencia y concurrencia, e incluso insinuando delitos como la prevaricación.

Todo ello, cómo no, amplificado por medios afines al llamado “sanchismo”, que elaboran titulares cuidadosamente ambiguos: lo bastante calculados para no ser abiertamente difamatorios, pero sí lo suficientemente insinuantes como para inocular en la opinión pública una sensación de culpabilidad anticipada, pese a que el proceso se encuentra en una fase embrionaria y sin conclusiones claras.

En este contexto, María José Catalá parece dispuesta a no repetir errores del pasado. Lejos de replegarse, ha respondido defendiendo la estricta legalidad de las actuaciones municipales, reivindicando la transparencia de los procedimientos y señalando la contradicción de la coalición de extrema izquierda catalanista Compromís, al que acusa de denunciar ahora prácticas que previamente exigía.

Conociendo la dinámica de la izquierda valenciana —combativa, vengativa, persistente y poco dada a la indulgencia—, todo apunta a que esto no es más que el inicio de una estrategia que marcará el tono político de aquí a mayo del próximo año.

Al tiempo.
Es mi opinón.
PEPE HERRERO

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